Mixtape NWSA #1

  Asi es amigos, comenzamos con una serie de mixtapes de New Weird Sudamerica. Próximamente mas entregas! Playlist 00:00 R Vincenzo…

Titanik – Apocalipto Surf

Titanik, es el nombre de esta peculiar banda colombiana que debuta con un EP, gracias a Papaki Records, siendo parte de “Industria Tropical Series”.
Son ocho las pistas que monumentan este EP, de carácter preferentemente lisérgico, lo que no impide que nos movamos, suben y bajan anímicamente y la riqueza que transmite, sin dudas, son las referencias para el oído avezado, curioso de descubrir cada huevo de pascua depositado en los loops que componen su matriz electrónica.

Sonidos Raíces del Perú,un viaje geográfico y en el tiempo (Sounds and Colors)

Sounds and Colors ha lanzado durante su trayectoria múltiples compilados y revisiones de música latinoamericana de todo tipo, sin embargo encuentro especial este porque se aventura a ir más allá de la simple idea de compilar y busca jugar con el pasado y las posibilidades de adaptarlo al presente. “Sonidos Raíces del Perú” es una recreación de los sonidos clásicos peruanos versionados por diferentes artistas del mundo.

.Zigo – “Rumiterio” (Plus Timbre, 2016)

“Rumiterio” completa esa suerte de constelación sonora que .Zigo sugiere si se toma a “Magic Bus” (Impulsive Habitat, 2012), “Pajarillo Inxident” (Fuga Discos, 2013) y “Drupas Migrantes” (Pueblo Nuevo, 2014) como parte de un recorrido mayor que bebe de la inspiración infraterrenal de este planeta para arribar a sus formas perceptibles. .Zigo sigue ahondando en los soundscapes que lo caracterizan, y en su obsesión por trabajar con los sonidos y ensamblarlos de forma tal que el resultado sea totalmente natural, dota al conjunto de esa extraña atmósfera postindustrial que, así como suena oscura y desafiante, también irradia un aura de una perturbadora claridad subliminal.

A Full Cosmic Sound / Ø​+​yn – “Split” BYM Records (por Guillermo Ricci)

Un split entre A Full Cosmic Sound y Ø+yn es sinónimo de psicodelia. Dejando atrás las limitaciones estilísticas que históricamente el término psicodelia evoca (atrás quedaron las asociaciones generales de encuadrarla a guitarristas no virtuosos incendiando las seis cuerdas mientras de fondo se escucha un teclado soporífero y una base improbablemente hipnótica, o alguna voz haciendo gárgaras hasta el hartazgo), el siglo XXI expandió, de la mano de agrupaciones underground latinoamericanas, los límites musicales de la psicodelia hacia terrenos fuertemente ligados a la experimentación y la “naturaleza”. Ya no basta con “zapar” o “colgar” en una pista; la transferencia se logra alterando todo el marco disponible que otorga entidad a eso que todos conocemos como canción.