.Zigo – “Rumiterio” (Plus Timbre, 2016)

.Zigo – “Rumiterio” (Plus Timbre, 2016)

“Rumiterio” completa esa suerte de constelación sonora que .Zigo sugiere si se toma a “Magic Bus” (Impulsive Habitat, 2012), “Pajarillo Inxident” (Fuga Discos, 2013) y “Drupas Migrantes” (Pueblo Nuevo, 2014) como parte de un recorrido mayor que bebe de la inspiración infraterrenal de este planeta para arribar a sus formas perceptibles. .Zigo sigue ahondando en los soundscapes que lo caracterizan, y en su obsesión por trabajar con los sonidos y ensamblarlos de forma tal que el resultado sea totalmente natural, dota al conjunto de esa extraña atmósfera postindustrial que, así como suena oscura y desafiante, también irradia un aura de una perturbadora claridad subliminal. Se siente incluso, por momentos, como respiran esos pa(i)sajes artificiales, ¿poderosamente artificiales? ¿Y si la visión compositiva de .Zigo capta fragmentos de un mundo imposible que puede llegar a existir dentro de un millón de años? Quizás los restos de Cthulhu “hablen” entre Buenos Aires, San Marcos Sierras y alguno de los suburbios que .Zigo visita cada tanto para capturar material en bruto, poseer algún espíritu paranormal y fraguar así sus sonusmundi.

“.” y “Zazokal” abren esta obra y muestran la esencia del artista: su cualidad intrínseca para generar un entramado afilado entre algunas notas aisladas, zumbidos opacos y tonos graves casi inaudibles. Si bien los tracks son de corta duración, hay lugar para los pasajes más extensos —“Eumalito 2”, “Ngstana”—, y es ahí donde .Zigo potencia su costado más experimental: escuchar con auriculares. Las elipsis que se disparan en el imaginario sonoro estallan entre animales con cabezas gigantes y vestigios de vida humana apenas reconocibles debajo de un cielo gris casi monstruoso. Si bien muchos pueden sentirse tentados de catalogar a “Rumiterio” como un ejercicio contemporáneo de dark ambient, la manera en que las pistas ganan en intensidad y alternan polimorfos golpes de “tambor” con murmullos incomprensibles y pips enfermos (“Onterio”, por ejemplo) elevan a “Rumiterio” por sobre las repeticiones “estáticas” de dicho género. “Ria” sucede a “Onterio” y si bien suena similar, vibra diferente: como un verdadero alquimista del sonido, .Zigo trabaja con materiales que se asemejan pero el resultado muta cada vez. Es más, no cuesta imaginarse a ese mundo imposible mencionado en el primer párrafo dentro de un millón de años (“Yekt” y “Rumiteriu” son bacterias amplificadas de ese mundo).
Músico desconocido por muchos pero de una larga trayectoria, .Zigo sigue entregando sus conexiones sonoras en formato disco y, además, sabe cómo combinar y recombinar imágenes (prestar atención al arte que ilustra sus músicas) para acentuar el mensaje final: “El viaje nunca termina al igual que la búsqueda de las estrellas…”.

Guillermo Ricci

Esta reseña es una versión modificada y reducida de un ensayo en curso cuyo título es “.Zigo – ‘Rumiterio’ (Plus Timbre, 2016) o La Santísima Trinidad Sónica (Bali. Nepal. San Marcos Sierras. 2015)”. Se estima su publicación (en algún formato a definir) en el transcurso de este año.

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